Lavarse la cara es una acción rutinaria que forma parte de forma casi mecánica en nuestro día a día. Pero, aunque pueda parecer un gesto básico, lavarse la cara correctamente, utilizando los productos adecuados, no siempre se realiza como se debería.

Las productos de limpieza son las grandes aliadas de la limpieza facial. Toma nota porque vamos a contarte todo lo que tienes que saber sobre cómo, cuándo y con qué mantener una rutina de limpieza facial y cómo aplicar correctamente una crema limpiadora.

Por qué usar un producto limpiador

En la limpieza facial diaria, el aceite limpiador proporciona a la capa natural hidrolipídica de la piel un efecto purificador que la prepara para aplicar los tratamientos que cada rostro necesita.

Los aceites limpiadores están formulados con extractos  naturales, como manzanilla, hipérico, almendra o caléndula que aportan a la piel propiedades revitalizantes, higienizantes y purificadoras, minimizando los poros y dejando una piel sana, radiante y limpia.

Limpieza facial diaria: la importancia del aceite limpiador

En las rutinas diarias de aseo, la limpieza de la cara es un paso fundamental. Y, en especial, el uso de un producto limpiador  es imprescindible para realizar una limpieza correcta.

Por eso es tan importante saber aplicar correctamente una crema limpiadora.

El aceite limpiador actúa para retirar las impurezas del rostro que se adhieren a la dermis de forma natural, como polvo, grasa o suciedad, permitiendo que la piel pueda respirar de forma natural y una mejor absorción de los tratamientos cosméticos.

Para conseguir que la piel se aproveche de todos los beneficios de una buena rutina diaria de limpieza es fundamental saber aplicar correctamente el aceite limpiador tanto en la cara como en el cuello.

Cómo aplicar el aceite limpiador, paso a paso

Disfrutar de una piel radiante, limpia y sin imperfecciones es tan sencillo como utilizar los productos cosméticos que tu piel necesita y realizar una rutina diaria de limpieza facial correctamente.

Hacerlo es muy fácil. Solo tienes que seguir estos sencillos pasos:

Paso 1. Prepara tu rostro

La opción más sencilla es hacerte un moño o una coleta, pero para evitar que los mechones de pelo se peguen a la cara y dificulten la limpieza, lo mejor es utilizar una toalla enrollada (como cuando sales de la ducha), una banda de tela, un turbante o una diadema.

Lávate las manos en profundidad antes de comenzar con la sesión de limpieza facial y humedece la piel del rostro con abundante agua templada que favorezca la retirada de impurezas.

Paso 2. Empieza con el aceite limpiador

Pon entre 1 y 2 cm del aceite limpiador en la palma de la mano y humedécelo ligeramente. Con las yemas de los dedos, emulsiónala suavemente y, de forma suave, extiende la crema limpiadora por toda la cara, presionando de forma liviana.

Empieza aplicando la crema limpiadora desde la frente y evita el contorno de los ojos. Es conveniente que seas especialmente concienzuda en las zonas más complejas, como los bordes de la nariz o los laterales de la mandíbula.

Con las yemas de los dedos (no utilices las uñas, ya que dañarás la piel), realiza un ligero masaje facial durante unos segundos. Eso ayudará a activar tu piel y a que la acción de la crema limpiadora sea más profunda.

Paso 3. Retira el aceite limpiadora

La aplicación de la crema limpiadora mediante un suave masaje facial permite retirar mejor la suciedad e impurezas de la piel. Una vez realizado,puedes retirarlo con agua tibia directamente con las manos.

Para retirar la crema limpiadora de la piel de la cara, hazlo siempre de dentro hacia afuera y de abajo hacia arriba. Es decir, desde la nariz hacia los extremos de la cara. De este modo, la limpieza del rostro es más efectiva y movilizas la musculatura facial.

Hidrata y cuida tu piel con tus productos de cuidado facial

Con la piel de tu rostro limpia y preparada, la aplicación de una crema hidratante o los productos y tratamientos faciales que tu piel necesita será mucho más efectiva.

Una vez tu piel esté seca, extiende tu crema hidratante habitual por toda la superficie de la cara mediante un ligero masaje circular. O, si lo prefieres, aplica un tónico facial previamente para refrescar y restablecer el pH de la piel, ayudándola a equilibrarse y preparándola para los tratamientos de cuidado facial.

Una solución limpiadora para cada tipo de piel

Cada piel necesita un tipo de limpieza diferente, por lo que debes realizar tus rutinas diarias de limpieza facial con el producto adecuado.

Lo mejor para pieles normales y mixtas es recurrir a productos suaves, como el agua micelar, con el que te resultará muy sencillo mantener el equilibrio de la piel de tu rostro.

Por el contrario, para pieles grasas, lo mejor es realizar una limpieza profunda con una leche limpiadora. Incluso puedes recurrir a productos con efecto exfoliante que ayuden a una mejor acción contra las impurezas enquistadas en los poros de la piel.

Para pieles secas o especialmente sensibles, los aceites desmaquilladores constituyen una ayuda extra para aportar nutrientes desde el interior y obtener una agradable sensación de suavidad. 

Sea cual sea tu tipo de piel, mantener una rutina de higiene diaria y aplicar correctamente una crema limpiadora te ayudará a cuidar de tu rostro y conservar una piel sana, luminosa e hidratada. 

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